Bitcoin ha vuelto a tocar los 70.000 dólares por primera vez desde el 2 de junio. La criptomoneda más grande del mercado ha roto una racha de 78 días por debajo de ese nivel después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, abriera la puerta a compras gubernamentales de bitcoin. El movimiento también castigó a los bajistas: las liquidaciones de posiciones apalancadas se acercaron a los 1.700 millones de dólares.
Cómo bitcoin recuperó los 70.000 dólares
En la sesión del 19 de agosto, el precio llegó a marcar 70.000 dólares en Binance y 70.022 en Coinbase, según los precios en tiempo real de los principales exchanges. Hace solo dos días rondaba los 64.000 dólares y a comienzos de julio se movía cerca de los 62.000. La presión compradora se comió los niveles de oferta con rapidez.
El golpe para los bajistas fue notable. Solo los operadores con posiciones cortas (apuestas a que el precio caería) perdieron 1.230 millones de dólares en una sola hora, de acuerdo con los datos recopilados por Coinglass. Una de las operaciones más comentadas fue la de una ballena en la plataforma de derivados Hyperliquid: su short de 1.800 bitcoin, valorado en unos 117 millones de dólares, quedó liquidado por el rebote. Las liquidaciones, el cierre forzoso de posiciones apalancadas cuando el mercado va en contra, actuaron como combustible adicional para el movimiento.
El nivel de 70.000 dólares devuelve a bitcoin a la conversación, pero con perspectiva. Todavía cotiza alrededor de un 44% por debajo de su máximo histórico de 126.080 dólares, alcanzado en octubre del año pasado. El rebote también rompe la dinámica de 2026: hasta hace poco, el oro ganaba un 33% en el año mientras bitcoin caía un 46%. Ahora, parte de ese diferencial se está cerrando.
Trump y la Reserva Federal: dos catalizadores en la misma jornada

Washington encendió la primera mecha. El Departamento del Tesoro estadounidense anunció que duplicará sus recompras de deuda a largo plazo hasta al menos 4.000 millones de dólares por operación. El rendimiento del bono a 30 años se situó por debajo del 5,337%, su nivel más alto desde 2007, y el dinero a largo plazo se abarató. Eso tiende a favorecer a los activos que no pagan intereses, como bitcoin, porque reduce el coste de oportunidad de mantenerlos.
Después llegó la declaración más esperada. Preguntado por si la Administración planea acumular una cantidad considerable de bitcoin, Trump no lo descartó y vinculó la idea al dólar: ‘Se ha discutido. Ha sido muy, muy bueno para el dólar. Si traes recomendaciones, sin duda las escucharía’. No es un matiz menor: desde marzo de 2025, Estados Unidos mantiene una Reserva Estratégica de Bitcoin formada con monedas confiscadas, pero nunca ha comprado en el mercado abierto. Una compra ‘considerable’ sería, de hecho, la primera vez.
Trump no se limitó a hablar de reservas: puso sobre la mesa la idea de que el Estado compre bitcoin, y el mercado la valoró al instante.
La Reserva Federal tampoco puso resistencia. Las minutas de la reunión de julio mostraron que la inflación ‘se mantuvo elevada’, pero sin un tono más restrictivo del esperado. La probabilidad de una subida de tipos en septiembre cayó al 34% y el dólar se debilitó. Con rendimientos a la baja y una Fed sin sorpresas, bitcoin encontró el entorno que necesitaba para sostenerse.
Lo que este rebote dice (y lo que no) sobre el mercado
El regreso a los 70.000 dólares es un recordatorio de la narrativa de 2025 que se diluyó con la caída del verano. La creación de la reserva estratégica en marzo pasado fue el primer gran hito de una nueva etapa, pero el mercado pasó meses cotizando sin la promesa de compras directas. Ahora, con la Administración abriendo la puerta a compras gubernamentales ‘considerables’, el mercado se pregunta si las palabras se convierten en flujos. Ya vimos un patrón similar en 2024 con la aprobación de los ETF al contado, los fondos cotizados que invierten directamente en bitcoin: el precio se movió por expectativa y después la realidad mandó.
Sin embargo, conviene mantener el escepticismo. Una subida rápida alimentada por liquidaciones de cortos es precisamente el tipo de movimiento que puede corregir si no hay compra real detrás. La gran duda es la misma: si bitcoin se mantiene por encima de 70.000 dólares durante la noche, se verá si las palabras de Trump tienen peso real más allá del primer impulso. La exposición al discurso político es un arma de doble filo: genera una prima de expectativa, pero también convierte a bitcoin en un activo más dependiente de titulares. La buena noticia es que, por ahora, el mercado vuelve a demostrar que los catalizadores institucionales y macro pesan más que el ruido.





