La situación de Ryanair en España sigue siendo complicada. La empresa irlandesa es la cara de las denuncias contra las aerolíneas low cost por cobrar a los pasajeros por el equipaje de mano, el abandonar algunas rutas españolas alegando que no eran rentables frente a las cuotas que AENA exige a las líneas aéreas para mantener su presencia en esos aeropuertos y el choque con el Gobierno español, en particular con el ministerio de Transporte y Movilidad Sostenible y el de Consumo.
Ahora es la organización no gubernamental Facua la que los pone en la mira con su premio a «la peor empresa de 2024», un dudoso honor que comparten con Santander, CaixaBank o Endesa. Es cierto que la decisión, que nace de una votación abierta realizada a través de la web de la organización durante el mes de marzo, pero es la institución la que se encarga de elegir las nominaciones. Esto hace que una empresa que esté en el foco mediático, como últimamente lo ha estado la aerolínea irlandesa, tenga una alta posibilidad de recibir este premio.
En cualquier caso, desde Facua no son especialmente amables con la línea aérea, como lo muestra la explicación de su nominación. «Ha sido el fraude del recargo por el equipaje de mano, al que se suman la negativa a entregar las compensaciones obligatorias que establece la normativa europea en caso de cancelación o gran retraso o no querer pagar indemnizaciones ante pérdidas de maleta, entre otros», sentencia el texto de la organización.
Es otro golpe reputacional para una empresa que está demasiado acostumbrada a ellos. En cualquier caso tienen el curioso honor de ser la primera línea aérea en conseguir este premio, uno que usualmente está dedicado a bancos y empresas de telecomunicaciones, el tipo de compañías que usualmente tienen una relación mucho más directa con sus clientes en su día a día. Es decir, los usuarios de RyanAir se han molestado lo suficiente para votar en masa por la empresa, a pesar de tener menos relación directa con ella.
RYANAIR EN EL CENTRO DE MÚLTIPLES CONTROVERSIAS
Si algo explica la crisis de Ryanair no solo son las decisiones de la empresa, sino también su política interna de comunicación. Solo hace falta conectarse y revisar la cuenta de X, la red social antes conocida como Twitter, para entender que el sentido del humor ácido de la empresa y la forma en que se dirigen a los usuarios con quejas son lo suficiente para que sus problemas sean especialmente públicos.
Es una decisión empresarial que además ha puesto el rostro de su consejero delegado, Michael O’Leary, en el centro de todas las quejas. Es cierto que el propio O’Leary no ha hecho grandes esfuerzos para evitar estar en el centro de varios huracanes, como se mencionó antes ha sido el mismo quien ha lanzado críticas contra miembros del Gobierno de España y el de Irlanda, lo que lo han hecho una figura mucho más conocida que los líderes de otras empresas del sector, que suelen mantener un perfil menos conocido.

En cualquier caso, la empresa, al menos de momento, no ha reaccionado a su premio. Es una de las pocas veces que evitan comentar una de estas situaciones, ni en sus redes sociales ni a nivel empresarial. Será llamativo seguir de cerca la situación, y saber si la empresa hace un comentario, pero lo cierto es que los irlandeses no son los que ignoran este tipo de situaciones, aunque también es evidente que la empresa sigue confiando en la popularidad que han conseguido gracias a sus precios reducidos.
RYANAIR PRESUME DE SU POPULARIDAD
A pesar de que la empresa tiene una deuda mayor a los 100 millones de euros por las sanciones, que han salido del cobro del equipaje de mano en cabina, la empresa tiene la suerte de que sus precios bajos le han permitido mantener su popularidad. Está entre las más usadas en el país, y sigue siendo clave en conexiones como la de Reino Unido y cada vez en algunos destinos más lejanos.