El amor en tiempos digitales se ha convertido en un terreno fértil para los estafadores que combinan el engaño emocional con sofisticados esquemas financieros. La criptoestafa conocida como «romance scam» o estafa romántica ha evolucionado peligrosamente al incorporar las criptomonedas como vehículo para vaciar los bolsillos de víctimas que jamás sospecharían de sus supuestas parejas virtuales. Este fenómeno, que mezcla técnicas de manipulación psicológica con promesas de inversiones milagrosas, está causando pérdidas millonarias en España y dejando un rastro de víctimas devastadas tanto económica como emocionalmente.
Los expertos en ciberseguridad advierten sobre el alarmante incremento de denuncias relacionadas con este tipo de fraude en los últimos dos años. Las redes sociales y aplicaciones de citas se han convertido en el campo de caza preferido por estos depredadores digitales, quienes estudian minuciosamente los perfiles de sus potenciales víctimas antes de establecer contacto. Utilizando fotografías robadas y personalidades cuidadosamente fabricadas, los estafadores tejen una red de confianza y afecto que culmina en una propuesta de inversión aparentemente irrechazable en el mercado de las criptomonedas, donde prometen rendimientos extraordinarios en poco tiempo.
1EL ANZUELO PERFECTO: ASÍ COMIENZA LA TRAMPA EMOCIONAL

Todo empieza con un mensaje inocente, un «me gusta» en una publicación o una solicitud de amistad. Los estafadores dedican semanas o incluso meses a construir una relación de confianza antes de mencionar siquiera el tema del dinero. El perfil típico del estafador suele ser el de un atractivo empresario extranjero, con una vida aparentemente exitosa pero que, por alguna razón convincente como un trabajo en el extranjero o circunstancias familiares complejas, no puede encontrarse físicamente con la víctima.
La criptoestafa moderna ha perfeccionado el arte de la paciencia. Los criminales detrás de estas operaciones mantienen conversaciones diarias, realizan videollamadas manipuladas o limitadas por «problemas técnicos», y envían pequeños regalos para reforzar la conexión emocional. Una vez establecido el vínculo afectivo, la víctima disminuye sus defensas naturales y comienza a confiar ciegamente en su nueva relación, preparando el terreno para la fase financiera del engaño que vendrá posteriormente. La combinación de vulnerabilidad emocional y desconocimiento técnico sobre las criptomonedas crea el escenario perfecto para el fraude.