El capítulo 569 de La Promesa presenta un cambio en la trama, en el que hay prisiones afectivas, decisiones que no tienen vuelta atrás y sorpresas impactantes que dejarán sin aliento a los espectadores. Adriano, a pecho descubierto, arriesga a le pide matrimonio a Catalina, mientras que su gesto de amante choca contra un muro de orgullo y de dolor.
María Fernández, a su vez, intenta conservar el puesto en el que se entrega; Curro, por su parte, irrumpe las normativas con las nefastas consecuencias ya conocidas; y Alonso busca consuelo en su propia soledad. Cada uno de los personajes vive su propia lucha, irremediablemente enredados por las tensiones que podrían redibujar el futuro de La Promesa.
2UNA RED DE SOLIDARIDAD Y DESASTRE

La vida de María Fernández en La Promesa ha de cumplir ese camino de angustia, por saberse que una falta, un error, puede resultar ser la última. Sus manos, las que antes al servir en el club se encaminaban seguras y enérgicas en su tarea, ahora quedan al aire haciéndose temblorosas en el momento de entrar en contacto con la mirada de reprobación de los señores. Lope estalla en Teresa cuando ambos intentan forzar la participación de Samuel, mientras todavía haya tiempo.
El cura es totalmente consciente de la gran injusticia que se está cometiendo, pero no sabe cómo evitar la explosión de esos sentimientos, que, sin embargo, le atan a la obligación moral de actuar, aun sabiendo que eso es enfrentarse a los poderosos o al menos a los influyentes. Curro sigue decayendo, pues sigue siendo ese torbellino de guerra, aunque ahora explota su suerte restrictiva en la comida preparatoria del pícnic que organiza Leocadia; forzado a participar de este evento que él mismo desprecia por considerarlo una humillación y, por lo tanto, necesario.
Este levantado implacable arriesga cuando ni tan siquiera ha tenido la entereza de permitirlo. «Tranquilo», le dice al caballo instantes antes del accidente, sin saber que aquellas serían sus últimas palabras justo antes de la oscuridad total. El impacto es tan violento que hasta los más indiferentes de los presentes quedan estupefactos, preguntándose si sobrevivirá.
El accidente de Curro no es solo una desgracia personal, sino que es también el punto de inflexión de la intriga. ¿Acaso eso es lo que estaba esperando para que lo oculto de La Promesa saliese a la luz? Mientras Samuel corre para socorrerle, mientras María reza por su vida, los espectadores quedan con la inquietud de la pregunta siguiente: ¿quién será el siguiente a caer?