viernes, 4 abril 2025

‘La Promesa’: Adriano hundido por la respuesta de Catalina

El capítulo 569 de La Promesa presenta un cambio en la trama, en el que hay prisiones afectivas, decisiones que no tienen vuelta atrás y sorpresas impactantes que dejarán sin aliento a los espectadores. Adriano, a pecho descubierto, arriesga a le pide matrimonio a Catalina, mientras que su gesto de amante choca contra un muro de orgullo y de dolor.

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María Fernández, a su vez, intenta conservar el puesto en el que se entrega; Curro, por su parte, irrumpe las normativas con las nefastas consecuencias ya conocidas; y Alonso busca consuelo en su propia soledad. Cada uno de los personajes vive su propia lucha, irremediablemente enredados por las tensiones que podrían redibujar el futuro de La Promesa.

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EL AMOR DE ADRIANO Y CATALINA

'La Promesa': Adriano hundido por la respuesta de Catalina
Fuente: RTVE

La propuesta de matrimonio de Adriano no es solo una simple declaración amorosa , sino también una última oportunidad para recordar las heridas del pasado. Pero Catalina no está dispuesta a ceder esa oportunidad, por mucho que intente atraerla. «No quiero un matrimonio por lástima», le responde con voz tensa, pero decidida, como si quisiera dejar claro que su propia dignidad le importa más que una promesa de felicidad.

Su rechazo no es solo al hombre que está enfrente, sino a todo lo que ese hombre representa: un pasado de engaños, abandonos y decisiones que la marcaron para siempre. Adriano, deshecho por la respuesta de ella, se queda con la sensación de haber querido recuperar algo que en verdad ni sabía que aún podía amar. Su orgullo masculino se quiebra ante el verso que ella no solo no le canta, sino que además le sepulta en una dolorosa y amarga realidad: Catalina ya no lo ama porque ya no lo ve como el hombre que alguna vez fue.

«¿En qué instante dejé de ser lo suficientemente buena para ella?», se cuestiona en su interior, ignorando que el amor, a veces, no se pierde, sino que se transforma en otra cosa. Algo que ya ha dejado de caber en sus existencias. Por su parte, los asistentes se dividen en dos grupos, unos aplauden la fortaleza, la resistencia de Catalina, mientras que otros comentan que es una pena que el orgullo haya sepultado el camino hacia una reconciliación entre ellas.

¿Habrá lugar para un diálogo futuro o este diseño pone la última piedra de granito en aquel relato de la historia de las dos? El único punto del que sí que se puede dar fe es que las cicatrices que consigan llevarse los personajes de este segundo encuentro perdurarán en el tiempo. Cicatrices que perdurarán para Adriano y también para Catalina, ya que las preguntas a veces no requieren respuesta.

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