Leonor envuelta en otra controversia. Esta vez la Casa Real española está atravesando uno de sus momentos más tensos y delicados en lo que respecta a la exposición pública de la princesa Leonor. Lo que comenzó como un simple viaje de formación a bordo del buque escuela Juan Sebastián Elcano ha evolucionado hacia una auténtica crisis mediática, provocada en gran parte por la filtración de una serie de fotos comprometedoras que han puesto a la Familia Real en una situación incómoda.
En este post, exploraremos cómo se desarrollaron estos eventos y por qué la Casa Real está dispuesta a pagar 200.000 euros (o lo que sea necesario) para evitar que estas fotos salgan a la luz, de la mano de la información extraída de elnacional.cat, que ha detallado estos hechos y ha puesto en el foco de atención el precio y las implicaciones de estas fotos, las cuales han causado un gran revuelo en la opinión pública.
1El inicio del conflicto: la travesía de Leonor

La princesa Leonor, heredera al trono, comenzó su viaje de formación a bordo del Juan Sebastián Elcano el pasado 11 de enero. Esta travesía tenía el objetivo de brindar a la heredera una experiencia formativa en la marina, similar a la que su padre, el rey Felipe VI, y su abuelo, el rey emérito Juan Carlos, realizaron en su juventud. Sin embargo, la exposición mediática de Leonor ha sido mucho más intensa de lo que se había anticipado en Zarzuela.
En el pasado, los miembros de la familia real gozaban de una mayor privacidad, sobre todo en momentos de formación o entrenamiento. Los medios de comunicación no tenían acceso a las mismas herramientas que hoy en día, lo que facilitaba la protección de la privacidad de los miembros de la Casa Real. Pero, en la actualidad, la situación ha cambiado radicalmente. Cualquier persona con un teléfono móvil puede captar imágenes en cualquier momento y viralizarlas en cuestión de segundos.
Esta nueva realidad ha sido un desafío significativo para los escoltas de Leonor, quienes ahora tienen que enfrentarse a un volumen mucho mayor de exposición mediática que el que tuvieron los escoltas de Felipe VI o Juan Carlos I en su momento. Esta situación ha quedado clara cuando las primeras fotos no autorizadas de la princesa comenzaron a circular por internet.