Hace solo un par de días los madrileños vieron cómo se presentaban, en la estación de Legazpi, los nuevos trenes autónomos del Metro de Madrid que empezarán a operar sin conductor en las líneas 6 y 8 el próximo 2027. Aunque todavía faltan dos años para la llegada de estos trenes, como es de esperarse, ya hay conversaciones sobre los cambios que generarán en la empresa pública, aunque los trabajadores afectados no muestran las mismas preocupaciones, o al menos eso señalan a este medio desde el Sindicato del Colectivo de Maquinistas del Metro (SCMM).
«Nosotros reivindicamos la figura del maquinista y la importancia del personal humano en las labores de conducción, pero no podemos luchar contra los avances tecnológicos. Es algo que iba a llegar y que obviamente nos tenemos que adecuar a los nuevos tiempos con la nueva figura que se crea a través de este nuevo modelo de explotación ferroviaria y la reconversión de los puestos de trabajo que conlleva para nosotros», explican desde el SCMM a este medio.
«No nos oponemos frontalmente porque sabemos que no podemos hacer frente a las nuevas tecnologías y a la automatización en todos los ámbitos de la vida, pero sí que es verdad que nosotros reivindicamos mucho la figura del maquinista y su interacción en el día a día, no solo en las labores de conducción, sino en la resolución de incidencias y de atención al viajero», explican dando por sentado que los trabajadores tendrán que adaptarse a nuevas tecnologías para mantener un puesto de trabajo.
Es bueno señalar que desde el sindicato siguen señalando la importancia de la presencia humana en este tipo de servicios. Lo cierto es que con o sin trenes autónomos sigue siendo clave la presencia humana para incidencias relacionadas con los viajeros o bien por problemas inevitables dentro del día a día de la empresa.

REFUERZOS EN EL RESTO DE LA RED
De momento será interesante ver los movimientos que hace el Metro de Madrid para proteger el sustento de estos trabajadores. Es cierto que el SCMM tiene razón en que esta tecnología llegaría tarde o temprano al mundo de los trenes, y que, por lo tanto, la estrategia más lógica para mantenerse en la empresa pública era precisamente acercarse a la misma y renegociar las condiciones de trabajo en el corto plazo. Es cierto que de momento no se atreven a adelantar a qué puestos serán reconvertidos, pero sí adelantan que se espera sirvan como refuerzos para otras líneas y más adelante para otras funciones.
«El resto de maquinistas que no van a operar en las líneas automáticas van a reforzar el resto de la red de metro y hay parte de la plantilla de esas líneas en las que, en concreto, la línea 6 es la primera línea que se va a automatizar, que se va a convertir en otra figura, otro puesto de trabajo diferente al que venían haciendo habitualmente las labores de conducción en la cabina del tren. Pero va a seguir presente en la propia línea, sobre todo para la interacción y la resolución de incidencias», sentencian desde la organización.
Además, revelan que ya han abierto conversaciones entre los trabajadores, el Metro de Madrid, S.A. y con la Comunidad para dar este paso. Es un movimiento clave, y que puede evitar que cientos de trabajadores vayan al paro. En cualquier caso esto cuenta con que el proyecto de prueba funcione y que el movimiento sirva para resolver algunos de los problemas del servicio madrileño, además de aumentar la capacidad de los trenes en el 20% esperado en los próximos años.
«Hay cosas que ya se negociaron en el presente convenio colectivo, tanto con la empresa como con lo que se había pactado con la Comunidad de Madrid. De hecho, el convenio colectivo un poco va a ir enfocado a eso, a la automatización de la línea 6», sentencian desde el sindicato.
EL METRO DE MADRID: UNA NUEVA VICTORIA DE CAF
Por otro lado, los nuevos trenes, como la gran mayoría de los trenes del Metro de Madrid, serán fabricados por CAF que puede anotarse una nueva victoria. El fabricante está intentando seducir a las empresas de la alta velocidad decepcionadas por la lentitud en las entregas de los trenes AVRIL de Talgo, tanto en el caso de Renfe como de los acuerdos internacionales de la empresa. En cualquier caso, su relación con el servicio madrileño siempre ha sido buena, y todo apunta a que se mantiene.

Además, serían los primeros trenes autónomos que operan en España, lo que pondría al constructo en la punta de lanza de nueva tecnología que será clave en España y Europa. Por lo tanto, deben estar trabajando en esta opción con un interés especial, pues puede terminar atrayendo otros negocios en el futuro inmediato.