Después de ocho años alejado de los focos y del escrutinio mediático, José Fernando ha decidido romper su silencio concediendo una entrevista en exclusiva para la revista ‘Semana’. En esta conversación sincera y emotiva, el hijo de Rocío Jurado y Ortega Cano se abre por completo, compartiendo episodios dolorosos de su vida que lo han marcado profundamente.
Asimismo, muestra una faceta inédita de su madre, recordando su lado más cálido y cercano, y ofrece detalles sobre su situación actual. El club social de ‘Vamos a Ver’ ha analizado minuciosamente las declaraciones del joven, destacando su honestidad y el proceso de transformación personal por el que ha atravesado.
1La perdida de Rocío Jurado

Uno de los episodios más impactantes de su vida fue su estancia en prisión en 2017. A pesar de la dureza de esta experiencia, José Fernando nunca se sintió solo, pues contó con el apoyo incondicional de su familia, que en todo momento estuvo a su lado. En la entrevista, reconoce que su paso por la cárcel le sirvió para detenerse y reflexionar sobre su vida, recordando episodios que, hasta ahora, habían permanecido en la sombra. «Lo que me pasó me hizo parar y pensar. Recordé muchos momentos, algunos muy duros y otros que nadie conoce«, confiesa.
Entre los recuerdos más dolorosos que relata en la entrevista, destaca el impacto que tuvo en él la enfermedad y el posterior fallecimiento de su madre, Rocío Jurado. José Fernando describe con tristeza cómo se enteró de su pérdida de una manera inesperada y dolorosa.
«Nadie me dio la noticia de que había fallecido mi madre. Me enteré por televisión. Oí a mi hermana Gloria llorando, me lo imaginé. Puse la televisión y lo vi en todos los canales«, revela con pesar. A pesar del tiempo transcurrido, el dolor por la pérdida sigue muy presente en su vida, y recuerda con cariño los momentos que compartió con ella. «Ella siempre me ayudaba con los estudios, con las tareas, con todo. Me decía que sonriera más», desvela. Uno de los recuerdos más entrañables que guarda de su madre es el momento en el que cada noche le daba las buenas noches cantándole una canción, un gesto que, según él, demuestra el amor incondicional que Rocío sentía por él.