viernes, 4 abril 2025

‘La Promesa’: Leocadia no pierde el tiempo y suplanta a Cruz

La tensión en » La Promesa » no se queda solo en un murmullito. La tensión es ya un eco que atraviesa un pasillo y otro de La Promesa. El capítulo 568 de la serie, que se emitirá este miércoles 2 de abril, profundiza en los planos de Leocadia; ya no hay límites para ella en su deseo de ocupar la posición de Cruz. Alonso, desorientado, la encuentra en la habitación que era de su mujer , fuerte movimiento para que el eco de la matriarca en el palacio sea todavía más fuerte .

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Al mismo tiempo, va suelto el resto de las historias, en ese va y viene propio de las despedidas, de las revelaciones, de las traiciones, donde cada movimiento tiene un segundo sentido. El dolor por la ausencia de Manuel persiste en el marqués, que desconoce que su hijo se ha ido tras despedirse de los que lo acogieron. La incertidumbre se convierte en un personaje más en el mismo escenario: La Promesa, un personaje que refuerza los miedos de Alonso y de aquellos que creen que los cimientos de La Promesa empiezan a temblar.

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SECRETOS Y DESPEDIDAS EN LA PROMESA

'La Promesa': Leocadia no pierde el tiempo y suplanta a Cruz
Fuente: RTVE

Manuel no sólo se va; se disipa como un suspiro del viento, dejando atrás las preguntas sin contestar. Partir, decir adiós a quienes le dieron cobijo, supone para él una libertad; pero a la vez una desesperación. Alonso, con su rol de marqués a cuestas, no entiende que su hijo ha optado por el exilio a vivir avasallado por un apellido. La Promesa ya no es un hogar sino una prisión para quienes no se ajustan a sus condiciones.

María Fernández vive con la absoluta certeza de que el día de hoy puede ser el último que pase en el palacio. Los mayordomos han dejado claro que su destino está determinado por un hilo, y Petra parece obtener placer de su sufrimiento. Teresa, compasiva pero impotente, trata de hacer de intermediaria, pero ¿de qué sirve ser bondadoso en un lugar donde la crueldad tiene un peso mucho más aplastante?

María no es únicamente una sirvienta; simboliza a todos aquellos que son devorados por la maquinaria del palacio. Por lo tanto, la salida de la que ella se podía servir con el fin de escapar dejaría un vacío que otros se encargarían de llenar nunca mejor dicho. Lope y Vera son mentirosos a su manera, pero la mentira, incluso las mentiras bien intencionadas, no tienen muchas patas.

Antoñito se siente al abrigo en casa del párroco; su carácter sigue sin percibir que el verdadero peligro podría encontrarse mucho más cerca de lo que piensan. Pía, por su parte, se retuerce de incómoda al instante de saber que María ha manifestado buenos sentimientos hacia Ana, su auténtica rival que se empeña en no tolerar. En el mundo la información es una arma, y ellos están dispuestos a utilizarla. Ana progresa como sombra ante Ricardo, sin mirarse a la espalda a ver a quién lleva distorsionando.


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