jueves, 3 abril 2025

El misterio medieval que late bajo Barcelona y la cueva donde empezó todo

Bajo el bullicio y el tráfago de la capital catalana se esconde un entramado de historias que pocos conocen y menos aún han explorado. Barcelona, con sus avenidas repletas de turistas y sus emblemáticos edificios modernistas, guarda en su memoria colectiva un pasado medieval mucho más misterioso de lo que la mayoría de guías turísticas suelen mencionar. Este legado oculto conecta directamente con una pequeña localidad situada a poco más de una hora de la Ciudad Condal: Mura, en la comarca de Bages, donde una cueva aparentemente insignificante podría contener las claves para entender parte del entramado histórico catalán.

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El subsuelo barcelonés es testigo silencioso de más de dos milenios de historia, albergando vestigios romanos, visigodos y, por supuesto, medievales. Entre callejuelas estrechas y plazas que hoy rebosan de vida, se esconden pasadizos, criptas y estancias olvidadas que conectan con aquel período formativo de la Barcelona que conocemos. Los estudios arqueológicos realizados durante las últimas décadas han permitido sacar a la luz una red de conexiones históricas entre la capital y diversas poblaciones cercanas, destacando especialmente la relación con Mura, un enclave que durante siglos fue considerado un simple pueblo de montaña, pero que ahora emerge como pieza fundamental en el rompecabezas medieval catalán.

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LA CUEVA DE MURA: EL ORIGEN DE UNA LEYENDA BARCELONESA

Fuente: Ayuntamiento de Mura

A escasos kilómetros del núcleo urbano de Mura se encuentra una formación rocosa que los lugareños han conocido durante siglos simplemente como «la cueva». Pocos imaginarían que este modesto espacio natural, enclavado en las estribaciones del Parque Natural de Sant Llorenç del Munt i l’Obac, albergaría pistas cruciales sobre los orígenes de algunas tradiciones que más tarde florecerían en Barcelona. Los hallazgos realizados por un equipo multidisciplinar de historiadores y arqueólogos en 2023 han revolucionado la forma en que entendemos la conexión entre estas dos localidades aparentemente desvinculadas.

Las inscripciones encontradas en las paredes de la cueva datan del siglo IX y hacen referencia a rituales y ceremonias que, siglos más tarde, encontrarían eco en algunas de las tradiciones más arraigadas de Barcelona. El simbolismo presente en estos grabados rupestres coincide sorprendentemente con motivos decorativos hallados en edificios medievales del Barrio Gótico barcelonés, sugiriendo una transmisión cultural directa entre los primitivos pobladores de Mura y los artesanos que trabajaron en la expansión medieval de la capital catalana. Esta conexión, ignorada hasta ahora por la historiografía oficial, ofrece una nueva perspectiva sobre cómo se formó la identidad cultural de la región.

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