La tensión de «Sueños de Libertad» alcanza el punto culminante en el capítulo en el que las mentiras se desmoronan, los corazones se levantan y las sorpresas dan un vuelco para siempre. El miércoles, 2 de abril, la serie dará como resultado varios giros argumentales que dejarán atónitos a los espectadores.
Desde descubrimientos hasta pasiones prohibidas, cada personaje se enfrenta a decisiones que pueden cambiar su vida. Begoña y Andrés viven su amor al borde de la cuerda, pero esta vez la suerte parece habérseles puesto en contra. Don Pedro está muy ocupado haciendo una red de intrigas que le pueden costar caro; y Manuela, la eterna leal, se encuentra en una lucha entre la duda y la lealtad.
3SECRETOS FAMILIARES Y CONEXIONES

Las relaciones que plantea el relato «Sueños de Libertad» son un rompecabezas: cada pieza que encaja muestra una imagen más compleja. Marta intenta que Pelayo restablezca su conexión con Darío. Él se niega y pone toda una serie de argumentos contundentes en su relato: «Hay heridas que nunca se cierran, Marta» le responde Pelayo, dando a entender que el pasado aún le atormenta.
Gema, por su parte, llega a su propia revelación. Dándole en la cabeza la confiesa un amor imposible por Darío, a Fina; pero es Marta la que le revela la verdadera identidad del enigmático personaje. «En esta familia, nada es lo que parece» reflexiona Gema y, de pronto, comienza a entender que está a punto de descubrir un mundo de secretos.
Mientras, Carmen se empapa en el trabajo de ventas y empieza a descubrir lo que puede llegar a ser capaz de hacer.
Gema, cuando ve que Carmen lo está haciendo, la arenga y anima a Joaquín a que reclame a quien les paga un trato justo. «Es el esfuerzo invisible, el que más duele cuando no se toma en cuenta», le dice, como recordatorio, que es importante la autosatisfacción y tan sólo alegra saber que algo se ha hecho cuando hay un «pués yo también lo hice». La conexión entre Pelayo y Darío es particularmente enigmática. Marta se empeña en encontrar motivos que pueda sustentar su comportamiento como algo más que una simple relación de amistad, pero Pelayo no está por la labor de recordarlo, le aconseja que mejor no.
«Algunas historias no concluyen bien», le dice con acritud, dando a entender que hay heridas que nunca sanarán. ¿Podrá Marta lograr que cambie de opinión o será Darío quien avanzo primero? Gema, tras enterarse del origen, de la mentira que gira en torno a Darío, queda igual, perpleja imaginando cómo podría encajar eso de haber descubierto la verdad de lo que le ha estado pasando de una forma u otra.