La telenovela que ha logrado conquistar el interés de millones de telespectadores llega a esto con un capítulo verdaderamente apoteósico repleto de emociones encontradas. El día martes 1 de abril, Sueños de Libertad llega para dejarnos perderse en un laberinto de sentimientos: desde el dolor tácito de Digna hasta la complicidad de Joaquín y Luis por el cual el primero de ellos se va devolviendo un poco de luz.
Algunos personajes luchan para levantar una vida destrozada, otros, en cambio, parecen irse quedando atrapados en gentes de secretos y odios. El capítulo 278 traerá sorpresas, revelaciones embarazosas y, por supuesto, un plus de humanidad que ha dado sentido al fenómeno.
2AMOR EN TIEMPOS DE CAOS

Si hay una pareja capaz de amar entre las ruinas, esa es la de Andrés y Begoña; una noche juntos incrementa su conexión a las cotas más altas, pero el ambiente en la casa De la Reina, tenso, hace que permanezcan en vilo. Julia y Damián son como sombras acechantes, siempre al acecho, siempre amenazantes.
Sorprendentemente, a Begoña le da por proponer a Manuela como sustituta de Digna y sus alabanzas contrastan de manera muy brusca con la imagen que ha tratado de implantar María. Manuela, confusa, muestra a Gaspar y a Claudia el dilema que la devora: en su interior hay algo que le impide aceptar el puesto, el remordimiento, el miedo a enfrentarse a su propia verdad.
Y Andrés hace de faro para Begoña en medio de la tormenta. Su amor será la salvaguarda, pero ira también su mayor debilidad en medio de un mundo donde todos parecen llevar disfraz; ellos, la ballena y el niño, se aferran el uno al otro como si se aferraran al ancla.
Julia no deja escapar ninguna oportunidad para proseguir con sus intrigas. Coge a Damián y le dice que Begoña sólo quiere quedar bien con Manuela para poder decidir más en la casa. La desconfianza se expande como un puñado de hierbas silvestres y pronto podría destrozar también los momentos más íntimos de la pareja. Andrés, sin embargo, parece ser el primero en intentar romper con la dinámica. «Nadie nos va a separar», le dice a Begoña en uno de los momentos de intimidad, pero resulta más bien un reto al destino que una promesa.
María, en la casa de reposo, va haciendo su juego a distancia. No fue casual la conversación con Manuela: debe conseguir alguien de la familia que entre en los juegos de solicitaciones con Begoña. Va a conseguir romper la pareja o, todo lo que ha tramado, puede unirlos todavía más? El tiempo lo dirá, pero de momento, cada mirada entre Andrés y Begoña es un acto de resistencia.