La DGT está a punto de dar un paso decisivo que podría cambiar para siempre la forma en la que se entiende la conducción en España. Tras años de debate y advertencias sobre los peligros del alcohol al volante, el Congreso ha aprobado la toma en consideración de una proposición de ley que reduce el límite legal de alcohol en sangre. La propuesta, impulsada por el PSOE, busca rebajar la tasa máxima de 0,5 a 0,2 gramos por litro en sangre, una medida que ya aplican otros países europeos con éxito.
Este primer paso parlamentario marca un antes y un después en la lucha contra los siniestros de tráfico. El respaldo de la mayoría de los grupos políticos, salvo algunas abstenciones y votos en contra, demuestra que el mensaje cala cada vez con más fuerza. Beber y conducir ya no es una combinación tolerable, y las nuevas sanciones podrían ser más duras que nunca.
4Un nuevo frente contra los avisos de controles

Además de la rebaja en la tasa de alcoholemia, la ley contempla otra medida polémica: la prohibición de difundir en redes sociales la ubicación de los controles de tráfico. Este hábito, cada vez más extendido, permite a los infractores esquivar la vigilancia policial.
Con esta prohibición, la DGT pretende blindar la efectividad de sus controles y reforzar su autoridad. Alertar a otros conductores de un control no es solidaridad, es sabotaje. Y las nuevas sanciones irán dirigidas a quienes difundan esa información.