La primavera trae consigo el resurgir de la naturaleza y un cambio en nuestros hábitos alimenticios. Las frutas vuelven a cobrar protagonismo en esta estación con su explosión de colores y sabores que invitan a disfrutarlas en su máximo esplendor. Sin embargo, existe un secreto poco comentado sobre ciertas variedades que requieren especial atención en cuanto a su conservación.
El cambio de temperaturas que acompaña al inicio primaveral supone un reto para mantener la frescura de determinados productos. Contrario a lo que muchos piensan, no todas las variedades frutales deben almacenarse a temperatura ambiente cuando llegan los días más cálidos. Algunas necesitan seguir disfrutando del frío para conservar sus propiedades organolépticas y nutricionales durante más tiempo, algo que muchos desconocen y puede marcar la diferencia entre disfrutar de un producto en óptimas condiciones o desperdiciar alimentos de temporada que podrían haber durado más días en perfectas condiciones.
5MANGO Y PAPAYA: LAS EXÓTICAS QUE NO PERDONAN EL CALOR PRIMAVERAL

El consumo de frutas tropicales como el mango y la papaya ha experimentado un aumento considerable en los últimos años en España. Su disponibilidad durante la primavera coincide precisamente con el incremento de las temperaturas, lo que supone un desafío para su correcta conservación. Estas delicias exóticas, una vez alcanzado su punto óptimo de maduración, necesitan el frío del refrigerador para mantener sus cualidades. Los distribuidores recomiendan almacenarlas entre 8 y 10 grados cuando ya están listas para consumir, prolongando así hasta una semana más su vida útil respecto a conservarlas a temperatura ambiente.
Un error frecuente consiste en pensar que estas frutas tropicales deben mantenerse siempre fuera del frigorífico por su origen cálido. La realidad demuestra lo contrario: una vez maduras, el calor acelera drásticamente su deterioro, especialmente en primavera cuando las temperaturas comienzan a elevarse paulatinamente. Los nutricionistas destacan la importancia de consumir estas frutas en su punto justo, pues ofrecen un perfil nutricional excepcional con enzimas digestivas y antioxidantes que se degradan rápidamente si no se conservan adecuadamente en ambientes frescos durante los días más cálidos que empiezan a asomar en esta época del año.
La primavera representa un momento crítico para adaptar nuestros hábitos de conservación de ciertas frutas. Mientras algunas pueden mantenerse en el frutero tradicional, muchas otras agradecen ese toque de frío para preservar todas sus cualidades durante más tiempo. Conocer estos pequeños secretos no solo contribuye a reducir el desperdicio alimentario, sino que permite disfrutar plenamente de todos los sabores y nutrientes que estas delicias naturales tienen para ofrecer en su mejor momento.