viernes, 4 abril 2025

Nadie lo dice, pero estas frutas necesitan frío en cuanto llega la primavera

La primavera trae consigo el resurgir de la naturaleza y un cambio en nuestros hábitos alimenticios. Las frutas vuelven a cobrar protagonismo en esta estación con su explosión de colores y sabores que invitan a disfrutarlas en su máximo esplendor. Sin embargo, existe un secreto poco comentado sobre ciertas variedades que requieren especial atención en cuanto a su conservación.

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El cambio de temperaturas que acompaña al inicio primaveral supone un reto para mantener la frescura de determinados productos. Contrario a lo que muchos piensan, no todas las variedades frutales deben almacenarse a temperatura ambiente cuando llegan los días más cálidos. Algunas necesitan seguir disfrutando del frío para conservar sus propiedades organolépticas y nutricionales durante más tiempo, algo que muchos desconocen y puede marcar la diferencia entre disfrutar de un producto en óptimas condiciones o desperdiciar alimentos de temporada que podrían haber durado más días en perfectas condiciones.

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LOS CÍTRICOS TARDÍOS: ALIADOS DE LA PRIMAVERA QUE PIDEN FRÍO

Fuente Freepik

La primavera trae consigo algunas de las variedades más apreciadas de cítricos tardíos, como las naranjas Valencia Late o los limones primaverales. Estas frutas, aunque tradicionalmente se han conservado a temperatura ambiente, prolongan significativamente su vida útil cuando se refrigeran durante los meses más cálidos. Los expertos señalan que pueden conservarse hasta un mes en el frigorífico manteniendo intactas sus propiedades organolépticas y su valioso contenido en vitamina C que tanto necesitamos para fortalecer nuestras defensas.

Una recomendación poco conocida es sacarlos del refrigerador unos minutos antes de consumirlos para que recuperen su temperatura óptima de degustación. Este simple gesto permite disfrutar plenamente de su jugo y aroma, características que pueden verse ligeramente mermadas por el frío intenso. Las naranjas y mandarinas tardías que aparecen en primavera son especialmente sensibles al calor, por lo que mantenerlas en un ambiente fresco durante los progresivos aumentos de temperatura que caracterizan a esta estación resulta fundamental para conservar todas sus cualidades durante más tiempo y aprovechar las últimas frutas cítricas de temporada antes de dar paso a las variedades estivales.


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