Millones de españoles revisan su carnet de conducir para comprobar la fecha de caducidad o verificar algún dato específico, pero pocos prestan atención a los pequeños códigos que aparecen en el reverso. Estas secuencias numéricas aparentemente irrelevantes pueden determinar cómo debemos conducir y qué restricciones tenemos al volante, siendo especialmente significativas para quienes utilizan dispositivos auditivos. Entre estos códigos, el 02.01 destaca por sus implicaciones para un sector importante de la población que, sin saberlo, podría estar incumpliendo normativas fundamentales para la seguridad vial.
La Dirección General de Tráfico (DGT) establece una clasificación específica para los conductores con problemas de audición mediante estos códigos alfanuméricos. Se trata de un sistema que diferencia claramente entre quienes necesitan un solo audífono y quienes requieren dispositivos en ambos oídos, asignando el código 02.01 o 02.02 respectivamente. Esta distinción, aunque sutil, conlleva diferentes responsabilidades y obligaciones que muchos conductores desconocen, pudiendo incurrir en infracciones involuntarias con consecuencias tanto económicas como para la seguridad.
4LA NORMATIVA VIGENTE: ¿QUÉ EXIGE LA LEY A LOS CONDUCTORES CON CÓDIGOS AUDITIVOS?

El Reglamento General de Conductores establece claramente que las personas con deficiencias auditivas deben utilizar las prótesis indicadas en su evaluación médica para poder conducir legalmente. Esta obligación no es opcional ni interpretable, sino un requisito vinculante que condiciona la validez efectiva del permiso. En las revisiones periódicas obligatorias, los médicos de los centros de reconocimiento evalúan la capacidad auditiva y determinan la necesidad de mantener, modificar o eliminar estos códigos, adaptando así las condiciones del permiso a la evolución de la salud auditiva del conductor.
Los agentes de tráfico están facultados para verificar el cumplimiento de estas condiciones durante los controles rutinarios, pudiendo sancionar a quienes no respeten las restricciones indicadas en su permiso. Las multas por conducir sin respetar los códigos pueden oscilar entre los 200 y los 500 euros, dependiendo de las circunstancias específicas. Resulta especialmente relevante destacar que muchos conductores desconocen estas obligaciones porque en el momento de obtener su permiso no se les explicó con suficiente claridad el significado e importancia de los códigos asignados, creando así una situación de vulnerabilidad legal involuntaria que podría evitarse con una mejor información.