jueves, 3 abril 2025

Esto en patinete eléctrico no se perdona, y la multa es de escándalo

La popularidad de los vehículos de movilidad personal ha provocado un cambio radical en el paisaje urbano de nuestras ciudades. El patinete eléctrico se ha convertido en una alternativa cada vez más común para desplazamientos cortos, especialmente entre los jóvenes que buscan opciones de transporte económicas y respetuosas con el medio ambiente. Sin embargo, su proliferación ha venido acompañada de un aumento en la siniestralidad y comportamientos imprudentes que han obligado a las autoridades a endurecer el marco sancionador.

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La Dirección General de Tráfico ha tomado cartas en el asunto estableciendo un régimen sancionador equiparable al de otros vehículos. Las estadísticas no mienten: el número de accidentes vinculados al uso inadecuado de patinetes eléctricos bajo los efectos del alcohol o las drogas ha aumentado de forma alarmante en los últimos años. Esta nueva realidad ha provocado que las multas por conducir bajo los efectos de sustancias psicoactivas alcancen cifras que muchos califican de escandalosas, pero que responden a la necesidad de garantizar la seguridad vial en un entorno urbano cada vez más complejo.

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LA REVOLUCIÓN DE LA MOVILIDAD FRENTE AL CÓDIGO DE CIRCULACIÓN

Fuente: Freepik

La integración del patinete eléctrico en el ecosistema de movilidad urbana ha pillado por sorpresa a muchas administraciones, que han tenido que adaptar apresuradamente sus normativas para dar respuesta a este fenómeno. La falta de una regulación específica durante los primeros años de expansión de estos vehículos generó una falsa sensación de impunidad entre muchos usuarios, que asumieron erróneamente que las normas de tráfico convencionales no les afectaban o lo hacían de forma más laxa que al resto de conductores. Esta percepción ha contribuido a normalizar comportamientos irresponsables que ahora se intentan corregir con el endurecimiento de las sanciones.

El aumento exponencial en la venta de patinetes eléctricos, con más de 800.000 unidades comercializadas en España durante el último año, ha convertido a nuestro país en uno de los mercados europeos con mayor penetración de estos vehículos per cápita. Este boom comercial no ha venido acompañado de campañas informativas suficientes sobre las responsabilidades legales asociadas a su uso, lo que ha derivado en un preocupante desconocimiento por parte de muchos conductores acerca de las implicaciones de circular bajo los efectos del alcohol o las drogas con su patinete eléctrico. Las autoridades reconocen que existe un importante déficit educativo en este ámbito que debe abordarse paralelamente a las medidas punitivas.


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