Televisión española vuelve a demostrar que el drama judicial puede ser tan adictivo como emotivo. Antena 3 estrena «Perdiendo el juicio», una serie que además promete engancharnos con una trama llena de giros y que también recupera a dos personajes muy queridos; Manu Baqueiro y Carol Rovira, que hicieron las delicias del público en ‘Amar es para siempre’. Esta ficción televisiva, ambientada en el mundo de los juicios, conjuga el suspense, la redención y las relaciones humanas en una propuesta que pretende marcar un antes y un después en las series nacionales.
La premisa de la serie gira en torno a la historia de Amanda Torres (Elena Rivera), una prometedora y brillante abogada que ve cómo su vida se viene abajo tras sufrir una crisis nerviosa en medio de un juicio. Tras su diagnóstico de trastorno obsesivo-compulsivo, Amanda queda atrapada entre ser abogada y ser una abogada inestable. Sin embargo, en el camino que le espera desde su diagnóstico, aparece Gabriel Ochoa (Manu Baqueiro), un abogado con una empatía poco común, que la ayudará a salir a flote.
3UN ELENCO DE LUJO

«Perdiendo el juicio» no se limita a su trío protagonista. El elenco incluye nombres como Dafne Fernández, María León y Miquel Fernández, capaces de robar escenas sólo con una mirada. Cada uno de los personajes brinda matices diferentes al bufete de Gabriel: el resultado es un mosaic de personalidades que aportan valor a la historia.
También se encuentra en el elenco María Pujalte, quien ha deparado un rol aún sin poner del todo al descubierto, que apunta a ser una de las sorpresas de la serie. Su trayectoria en la escena y el cine permiten pensar en una interpretación muy matizada. «En esta serie, el personaje que aparece no tiene que ver con el hecho de que aparezca una vez; el personaje que aparece tiene algo escondido», prometió la actriz en declaraciones a la prensa.
Pero el gran acierto de la producción es que pone más interés en las emociones antes que en el tecnicismo legal. «Perdiendo el juicio» no se adentra, como otras ficciones que giran en torno a temas jurídicos, en la jerga jurídica. «Nosotros queríamos contar una historia sobre personas que defienden a otras personas; no nos interesaba contar historias sobre leyes vacías», explica uno de los guionistas.
Dafne Fernández da vida a una fiscal muy dura que le suponga una pieza clave para Amanda, la representación de lo que más teme convertirse de nuevo: fría, calculadora y capaz de ganar a cualquier precio. «Es el contrapunto exacto para ver hasta donde ha llegado el cambio», cuenta Fernández.
Por su parte, María León se mete en la piel de una jueza con sus batallas interiores, que provee matices al propio sistema judicial: aún quienes tienen que hacer justicia tienen contradicciones. «La justicia no es blanca o negra en ninguna de sus caras; es el océano de los grises», explica León sobre su aproximación al personaje.
La dirección artística también se merecería una mención especial. El diseño de los tribunales y el despacho es el reflejo de las personas que los habitan. «El despacho de Gabriel es cálido y desordenado, como él; y las salas de juicio son frías e impersonales, manteniendo la dureza del sistema», cuentan desde el equipo de producción. El cuidado visual de la serie es un perfector de una serie que se ha ganado ya el adjetivo de difícil de olvidar.