Televisión española vuelve a demostrar que el drama judicial puede ser tan adictivo como emotivo. Antena 3 estrena «Perdiendo el juicio», una serie que además promete engancharnos con una trama llena de giros y que también recupera a dos personajes muy queridos; Manu Baqueiro y Carol Rovira, que hicieron las delicias del público en ‘Amar es para siempre’. Esta ficción televisiva, ambientada en el mundo de los juicios, conjuga el suspense, la redención y las relaciones humanas en una propuesta que pretende marcar un antes y un después en las series nacionales.
La premisa de la serie gira en torno a la historia de Amanda Torres (Elena Rivera), una prometedora y brillante abogada que ve cómo su vida se viene abajo tras sufrir una crisis nerviosa en medio de un juicio. Tras su diagnóstico de trastorno obsesivo-compulsivo, Amanda queda atrapada entre ser abogada y ser una abogada inestable. Sin embargo, en el camino que le espera desde su diagnóstico, aparece Gabriel Ochoa (Manu Baqueiro), un abogado con una empatía poco común, que la ayudará a salir a flote.
1EL VIAJE DE AMANDA TORRES EN ANTENA 3

Amanda Torres no es la típica protagonista que tiene todo bajo control, ya que, ayudada por Elena Rivera, encarna una combinación de fragilidad y fortaleza a la vez. Así, la trama de la nueva serie de Antena 3 arranca con Amanda en su momento más bajo (una crisis nerviosa en plena sala de tribunal le hace perder el caso más importante de su carrera profesional), y la horrible forma como se muestra su trastorno obsesivo-compulsivo añade un naturalismo poco habitual en las ficciones judiciales.
Gabriel Ochoa (Manu Baqueiro) es su salvador profesional, pero a la vez el propio espejo de lo que Amanda podría llegar a ser. Su pequeño bufete (es el contrario de las grandes firmas elitistas) pone de manifiesto una filosofía propia: la abogacía comporta el servicio, y no la competición. Aquí no juzgamos a las personas por los errores cometidos le dice Gabriel a Amanda en uno de los momentos fundamentales de la relación, al incidir en el servicio que han de aportar.
No obstante, las cosas estables no se sostienen. La llegada de un caso de Daniela, su hermana, va en dirección contraria a esa recuperación lograda por Amanda y su consejero. Defender a una hermana no es lo mismo que hacerlo con un cliente más, y la serie toca la herida que supuso una ruptura entre el conflicto y lo personal. El recorrido de Amanda es un periplo lleno de altibajos, donde cada pequeño triunfo es sentido con grandeza, y donde enfrentarse al prejuicio de sus colegas, aprender a volver a confiar en su instinto, etc., son recordatorios de que la redención no es un camino lineal.
Lo más difícil no fue volver a los tribunales, sino asumir que sí merecía estar ahí», reconoce Amanda en una de las conversaciones más reveladoras. El despacho de Gabriel es también una contraposición al mundo del derecho tradicional. Mientras los grandes despachos existen por el prestigio del nombre, por el dinero y por la forma de obtener más dinero, él escoge los casos con un trasfondo humano, y cada cual tiene su lugar.