Mantener los electrodomésticos en buen estado es uno de esos quehaceres domésticos que solemos postergar hasta que ya no hay remedio. Resulta irónico que nuestro lavavajillas, ese fiel aliado que limpia los platos y cubiertos con precisión, termine acumulando suciedad, cal y malos olores con el paso del tiempo. Durante años, el bicarbonato ha sido promocionado como la solución milagrosa para todo tipo de limpiezas en el hogar, pero nuevos métodos más eficaces y menos abrasivos han demostrado ser superiores para el mantenimiento de este electrodoméstico tan esencial.
La acumulación de residuos en el interior del lavavajillas no solo afecta su rendimiento, sino que también puede acortar significativamente su vida útil. Filtros obstruidos, brazos aspersores con incrustaciones y juntas ennegrecidas son problemas habituales que enfrentamos cuando no realizamos un mantenimiento adecuado. Sin embargo, contrario a lo que muchos creen, no es necesario recurrir a productos químicos agresivos ni a largas horas de limpieza manual para devolverle el brillo original a este electrodoméstico. Un simple vaso de vinagre colocado estratégicamente puede hacer todo el trabajo mientras nos dedicamos a otras tareas más placenteras.
5PREGUNTAS FRECUENTES: DESMONTANDO MITOS SOBRE LA LIMPIEZA DEL LAVAVAJILLAS

Una de las dudas más recurrentes entre los usuarios de lavavajillas es si el vinagre puede dañar algún componente del electrodoméstico. Los expertos coinciden en que, utilizado ocasionalmente y en las cantidades recomendadas, el vinagre no supone ningún riesgo para las piezas internas. Su acidez es lo suficientemente suave como para disolver la cal sin corroer los materiales metálicos o plásticos con los que está fabricado el lavavajillas, siendo incluso más seguro que muchos productos comerciales cargados de químicos agresivos.
Otro mito común es creer que los lavavajillas modernos no necesitan mantenimiento adicional. La realidad es que todos los modelos, independientemente de su gama o precio, requieren cuidados periódicos para funcionar correctamente. Las partículas de comida, grasa y cal se acumulan inevitablemente con el uso diario, afectando tanto la eficiencia energética como la calidad del lavado. Un lavavajillas bien mantenido no solo limpia mejor, sino que consume menos electricidad y agua, lo que se traduce en un ahorro considerable en la factura mensual y una mayor sostenibilidad.