En los tiempos que corren, los hogares españoles se han transformado en auténticos centros tecnológicos donde los dispositivos conectados forman parte de nuestra cotidianidad como extensiones de nosotros mismos. La tecnología de Alexa presente en millones de hogares a través de altavoces inteligentes y otros dispositivos compatibles, ha revolucionado la manera en que interactuamos con nuestro entorno doméstico permitiéndonos controlar elementos tan diversos como la iluminación, la climatización o incluso realizar la compra semanal con simples comandos de voz. Sin embargo, lo que muchos consideran una comodidad, otros lo interpretan como una intromisión en la privacidad que genera inquietud y desconfianza.
El debate sobre la privacidad en el hogar nunca había sido tan relevante como ahora, con dispositivos que escuchan permanentemente en espera de su palabra de activación y televisores inteligentes que recopilan datos sobre nuestros hábitos de consumo audiovisual. Los expertos en ciberseguridad llevan años advirtiendo sobre los riesgos asociados a estas tecnologías, señalando la fina línea que separa la conveniencia del control y vigilancia, especialmente cuando empresas tecnológicas tienen acceso a conversaciones privadas e información sensible que se produce en la intimidad de nuestros hogares. La cuestión que muchos se plantean es si realmente existe algún espacio en casa donde podamos estar completamente seguros de que nuestras palabras y acciones no están siendo monitorizadas.
3DORMITORIOS DESCONECTADOS: LA NUEVA TENDENCIA EN BIENESTAR DIGITAL

Una tendencia emergente en el diseño de hogares contemporáneos está redefiniendo el dormitorio como un espacio de desconexión tecnológica, libre de dispositivos como Alexa y pantallas inteligentes. Esta aproximación, respaldada por numerosos estudios sobre salud del sueño y bienestar psicológico, propone recuperar el dormitorio como un santuario personal donde la intimidad no se vea comprometida por la presencia de tecnologías con capacidad de escucha. Especialistas en arquitectura y diseño de interiores están incorporando estos conceptos en sus proyectos, creando espacios específicamente pensados para fomentar el descanso sin interferencias digitales.
El movimiento «bedroom tech-free» ha ganado adeptos entre diferentes segmentos de la población, desde familias preocupadas por la privacidad de sus hijos hasta profesionales que buscan mejorar su calidad de sueño. Los beneficios reportados van más allá de la mera protección de la privacidad, incluyendo mejoras significativas en los patrones de sueño y reducción de los niveles de ansiedad, problemas frecuentemente asociados al uso excesivo de tecnología antes de dormir. Esta tendencia representa un contrapunto interesante al discurso dominante sobre los hogares completamente conectados, sugiriendo que la verdadera casa inteligente podría ser aquella que establece límites claros sobre dónde y cuándo permitimos la presencia de dispositivos como Alexa.