jueves, 27 febrero 2025

La obesidad y el sobrepeso en la infancia favorecen la diabetes, la enfermedad cardiovascular y otras afecciones

En España, un tercio de los niños, niñas y adolescentes tiene exceso de peso, y uno de cada diez presenta obesidad. Los estudios epidemiológicos sobre ingesta de azúcar en la población infantil española reflejan un consumo elevado de azúcares, principalmente derivado de productos como yogures azucarados, galletas y cacao en polvo.

Madrid, 26 de febrero 2025.– La obesidad en edades tempranas, entre los ocho y doce años, afecta a la concentración de los perfiles lípidos, representando un mayor riesgo en desarrollar diabetes tipo 2 (DM2), y enfermedad cardiovascular en los menores con sobrepeso y obesidad en comparación con los de normopeso de igual edad. Además, se ha observado una relación entre un mayor índice de masa corporal y niveles más elevados de triglicéridos y colesterol LDL. Estos datos se recogen en el informe “Obesidad y sobrepeso en la población infantil española. Un reto que se debe abordar con urgencia y medidas eficaces”, realizado por expertos de la Fundación España Salud (FES) y del Grupo de Investigación en Salud Pública de la UPC (GISP). Este trabajo pretende evaluar la situación actual de este problema tan prevalente en nuestro país, su impacto en la salud de los niños y la urgencia de abordarlo de forma rigurosa. En el mismo se incluyen resultados de estudios y metaanálisis realizados sobre obesidad infantil. Igualmente, se recogen estudios epidemiológicos, encuestas, guías, recomendaciones oficiales de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y medidas de Salud Pública implementadas a nivel nacional y autonómico.

Para combatir la obesidad, los expertos ponen énfasis en la importancia de reducir la ingesta de azúcar, sal y grasas, ingredientes señalados por la OMS como los más consumidos. Cada gramo de azúcar añadido que ingerimos se asocia a un envejecimiento epigenético. Es fundamental también promover hábitos de vida saludables durante la infancia, que incluyan la dieta mediterránea y el ejercicio físico. No hay que olvidar que nuestro país, junto a Italia y Grecia, presenta los índices más elevados de obesidad infantil y juvenil. Además, el 70% los casos de sobrepeso y obesidad en menores se perpetúan en la edad adulta.

La obesidad infantil está alcanzando una prevalencia tan alta a nivel mundial que se empieza a hablar de epidemia. Desde 1975 se ha quintuplicado en la población infantil y España destaca a nivel europeo: un tercio de los niños, niñas y adolescentes tiene exceso de peso, y uno de cada 10 presenta obesidad.

Si bien es una enfermedad multifactorial en la que influyen aspectos como la genética, el foco está en el entorno obesogénico: ingesta elevada y frecuente de alimentos y bebidas con una composición nutricional insana, vida sedentaria y malos hábitos alimenticios desde edades tempranas.

Recomendaciones para combatir la obesidad infantil

La OMS recomienda reducir el consumo de tres ingredientes en la dieta diaria: azúcares, sal y grasas. Esta entidad ha centrado su foco principal en la reducción de la ingesta de azúcar y considera que debería representar como máximo el 10% la ingesta calórica total, o lo que es lo mismo, 50 gramos diarios, tanto en adultos como en niños.

En España, los estudios epidemiológicos sobre el consumo de azúcar en la población infantil reflejan una ingesta elevada de azúcares, principalmente derivada de productos como yogures azucarados, galletas y cacao en polvo, que superan ampliamente las recomendaciones de la OMS.

Los datos del estudio ALADINO 2023 relativos a los alimentos con alto contenido en azúcar, muestran que el 56,3% los niños consume más de cuatro días a la semana productos lácteos como yogures y postres lácteos como natillas; el 26,4% snacks dulces; el 23,4% reales de desayuno y el 9?tidos. Por debajo, el 5,3% consume snacks salados; el 3,7% refrescos con azúcar y el 2,5% pizzas, patatas fritas, hamburguesas, salchichas o empanadas.

Educación nutricional

Ante todas estas evidencias científicas, los expertos de la FES alertan de la necesidad de medidas eficaces de Salud Pública para contener el aumento de la prevalencia del sobrepeso y la obesidad infantil. Estas deben ser consecuentes y centrar el foco en los ingredientes que señala la OMS: azúcares, sal y grasas. Son ingredientes medibles e indicados en el etiquetado. Un abordaje orientado a categorías de alimentos y bebidas específicos que implique medidas restrictivas es limitado e ineficiente y requiere una perspectiva más amplia que aplique medidas constructivas.

La educación nutricional se ha de centrar fundamentalmente en entender la composición de los alimentos (etiquetado), en controlar la frecuencia de consumo y en fijarse en las raciones recomendadas durante las diferentes comidas del día, desde el desayuno hasta la cena.

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