El running es una de las actividades más practicadas, pero muchos corredores descuidan un aspecto fundamental: el entrenamiento de fuerza. Aunque parezca que solo se necesita resistencia para mejorar el rendimiento, la realidad es que fortalecer los músculos adecuados puede marcar la diferencia entre una carrera eficiente y una llena de molestias o lesiones.
Al incluir ejercicios de fuerza en la rutina, se refuerzan los músculos clave que soportan el impacto de la carrera, se mejora la técnica y se reduce la fatiga. Esto permite no solo correr más rápido y con mejor postura, sino también minimizar el riesgo de lesiones a largo plazo.
6Saltos laterales
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Este ejercicio mejora la agilidad, potencia y capacidad de reacción, lo que es especialmente útil para quienes corren en terrenos irregulares o realizan cambios de ritmo.
Los movimientos explosivos fortalecen los músculos estabilizadores y mejoran la capacidad del cuerpo para adaptarse a los impactos laterales, reduciendo el riesgo de torceduras y desequilibrios.