La operadora ferroviaria española Renfe ha ejecutado una sanción de 116 millones de euros contra el fabricante de trenes Talgo, marcando un precedente en el sector ferroviario nacional. Esta penalización corresponde al primer tramo de un paquete total de indemnizaciones que asciende a 167 millones de euros, consecuencia directa del incumplimiento en los plazos de entrega de los trenes Avril.
La sanción representa aproximadamente el 20% del coste total del proyecto, valorado en 600 millones de euros, que contemplaba la construcción de 30 unidades del modelo Avril. Actualmente, todavía están pendientes de entrega 7 trenes, lo que ha llevado a Renfe a tomar la decisión de retener los pagos correspondientes a estas unidades.
La batalla por el control de Talgo
En medio de esta situación, se ha desatado una intensa competencia por el control accionarial de Talgo. La empresa vasca Sidenor ha lanzado una oferta para adquirir hasta el 30% del capital del fabricante ferroviario, una propuesta que cuenta con el respaldo tanto del Gobierno central como del vasco, principalmente por tratarse de capital nacional.
Esta oferta se presenta como alternativa a la OPA húngara que fue rechazada el pasado verano, aunque los principales accionistas de Talgo se muestran reacios a aceptar la propuesta de Sidenor, valorada en 4 euros por acción, significativamente inferior a los 5 euros por título que ofrecían los inversores húngaros.
La situación actual plantea importantes implicaciones para el futuro del sector ferroviario español. La posible entrada de Sidenor, respaldada por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), podría garantizar la continuidad del control nacional sobre un activo estratégico para la industria española.
Sin embargo, ha surgido un nuevo actor en escena: la empresa pública polaca Pesa, que ha mostrado interés en una posible fusión con Talgo. Esta alternativa añade complejidad a la situación, aunque la opción preferida por el Ejecutivo español sigue siendo la propuesta de Sidenor.
El sector ferroviario español se encuentra en un momento crucial, donde la innovación tecnológica y la competitividad internacional son factores determinantes. La resolución de esta situación no solo afectará al futuro de Talgo, sino que también tendrá importantes implicaciones para la industria ferroviaria nacional y su posicionamiento en el mercado global.