La remodelación de los aeropuertos hace extraños compañeros de cama. AENA cerró un acuerdo en mayo de este año un acuerdo con la empresa de origen chino, Nuctech, una empresa que la Seguridad Nacional de Estados Unidos y que fue sujeto de una redada por parte de los reguladores de competencia de la Unión Europea por recibir subsidios de la nación asiática que hacían que la competencia con sus equivalentes europeos fuese injusta.
El acuerdo entre AENA y Nuctech es precisamente para el suministro e instalación de equipos. Específicamente se trata de los equipos de seguridad de los aeropuertos, como lo explica el anuncio de adjudicación publicado en la Plataforma de Contratación del Sector Público, hecho público el pasado 16 de julio. Es un acuerdo que demuestra que desde la empresa estatal española no se escuchan los avisos de aliados internacionales sobre el fabricante.
Es que desde Estados Unidos se ha señalado que no hay seguridad de que la información recogida por los equipos de Nuctech, que incluyen computadoras o máquinas de rayos X, compartan información con el Gobierno del Partido Comunista Chino. Se suma que se trata de información delicada, al estar presente en los puntos de entrada al país como lo son los aeropuertos, después de todo estos motivos son los que llevaron a frenar la opa de la empresa húngara Magyar Vagon, cuyas conexiones con el gobierno de Viktor Orbán, miembro de la Unión Europea, no eran tan evidentes.

La decisión de la empresa aeroportuaria de ignorar los avisos de seguridad de Washington y de Bruselas no debería ser una sorpresa. Es que la misma empresa ha fabricado los equipos de seguridad de las oficinas de la Agencia Estatal de la Administración Tributaria (AEAT). Ya en esos momentos desde Estados Unidos se señaló que colaborar con la empresa de origen chino era un riesgo de seguridad para un país miembro de la Unión Europea y de la OTAN, pero no parece que la advertencia haya tenido efecto.
A estos dos se suma la decisión del gobierno de contar con la tecnología de Nuctech no solo para los aeropuertos, sino también para los puertos tradicionales. Esta última se tradujo en una carta directa desde la embajada de Estados Unidos y un comentario de la enviada del gobierno de Joe Biden para asuntos comerciales, Sarah Morgenthau, en una entrevista con el diario El Mundo. «Es una empresa que está totalmente controlada por la República Popular China. Es propiedad del Estado chino. Nosotros la tuvimos en 2014 en nuestros aeropuertos y la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) la retiró por problemas de seguridad nacional», explicaba la americana.
MALA RELACIÓN CON SUS ALIADOS PERO UN PRECIO MENOS COSTOSO
Lo cierto es que tanto en el acuerdo de AENA como en el de la AEAT los motivos son simples: Nuctech ha hecho la mejor oferta en cuanto a la relación de calidad-precio. Así se lee en los documentos de adjudicación consultados por este medio, que señalan el reciente acuerdo de la empresa aeroportuaria en 816.356,5 euros. Al parecer, este buen precio ha sido suficiente para que la empresa decidiera retar tanto a Bruselas como a Washington.
Desde el Gobierno se piensa que la empresa es clave para el funcionamiento de los espacios donde está presente. Se suma esto a la apuesta de aumentar los viajes de y hacia China y otros destinos asiáticos vistos como una buena opción para atraer turistas primerizos al territorio ibérico. En cualquier caso, hay formas de tomar estas decisiones sin lidiar con empresas señaladas como un peligro por algunos de los principales socios comerciales del país.
AENA EN EL CENTRO DE LAS DIFERENCIAS DE CRITERIOS DEL MINISTERIO
En cualquier caso, el objetivo no es cortar las relaciones comerciales con China, sino de si una empresa como Nuctech debe ser parte de algo tan delicado como la seguridad de los puntos de entrada en el país. Como se mencionó anteriormente, los criterios de seguridad fueron uno de los motivos principales para evitar la opa de los húngaros sobre Talgo a pesar de la necesidad, urgente, del fabricante de trenes español de un socio industrial. El problema no es la motivación, sino la coherencia en las decisiones desde las diferentes organizaciones claves para el transporte en España.
De momento, la empresa china tendrá un espacio en tres partes clave de la infraestructura española, sumando tanto los puertos como al AEAT. Es evidente que hay una buena relación desde el Gobierno con esta empresa, y vale la pena seguir de cerca si se sigue apostando por ella en los próximos meses y años.