Debido a diferentes cuestiones astronómicas, se supone que en Marte el tiempo transcurre de diferente forma a como lo hace en la Tierra. No obstante, en el caso de los astronautas que recientemente culminaron una misión encomendada por la NASA (Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio), tuvo que haber pasado mucho más lento, pues se trató de una experiencia fascinante, pero llena de sacrificios.
Estamos hablando de la misión Simulación de Exploración de Rendimiento y Salud de la Tripulación (CHAPEA, por sus siglas en inglés), en la cual participaron cuatro astronautas y cuyo propósito era simular la vida en Marte. Aunque suena muy interesante, lo cierto es que este tipo de tareas no son para cualquiera, pues consisten en enfrentarse a situaciones desconocidas y en servir como método de prueba para futuros proyectos.
1Estos astronautas estuvieron más de un año en un búnker
Los cuatro astronautas voluntarios que se comprometieron con la misión CHAPEA fueron Ross Brockwell, Anca Selariu, Nathan Jones y el líder, Kelly Haston, quienes hace poco salieron de la base Mars Dune Alpha, la cual fue construida por la NASA para llevar a cabo la tarea encomendada.
Este búnker de 160 metros cuadrados fue desarrollado en el Centro Espacial Johnson (Houston, Estados Unidos) y fue diseñado para asemejarse lo máximo posible a las condiciones de Marte. Además, incluía un gimnasio, dormitorios y una granja para cultivar alimentos. Asimismo, este espacio contó con una sección al aire libre, para imitar los retos de este tipo a los que podrían enfrentarse los astronautas en un contexto real.
El experimento duró 378 días, tiempo durante el cual tuvieron poca comunicación con sus familias y estuvieron aislados y encerrados cultivando hortalizas para sobrevivir en este centro de simulación.