Con la llegada de la pandemia cambiaron muchas cosas en nuestra vida, una de ellas fue nuestra forma de consumir noticias. Durante el confinamiento, la ansiedad por saber lo que estaba ocurriendo en el mundo dio lugar a un fenómeno que se conoce como doomscrolling, que no es otra cosa que visualizar en nuestros dispositivos noticias negativas de forma compulsiva. En una situación tan inusual podría considerarse una reacción normal.
Todos consultábamos el móvil, los periódicos online y la televisión con mucha ansiedad, aun sabiendo que la información que nos iban a dar no nos iba a resultar tranquilizadora. Esto afectó mucho a nuestra salud mental y muchas personas todavía están sufriendo los síntomas de aquellos meses.
4EL DOOMSCROLLING PROVOCA PROBLEMAS DE ATENCIÓN

Por otro lado, consumir contenidos positivos de forma igualmente compulsiva, también tiene consecuencias dañinas en nuestro cerebro. Es lo que se conoce como “infoxicación” o intoxicación de información. Al final, esta necesidad por querer saber, nos lleva a estar utilizando el móvil constantemente, incluso aunque estemos haciendo otras cosas.
Esto afecta a la capacidad de atención y a la memoria, y no es algo momentáneo, sino que se puede desencadenar un problema real de atención cronificado. Se han realizado estudios para comprobar el rendimiento académico de estudiantes. Un grupo estudió para un examen con el móvil cerca y otro sin él. Los resultados fueron claros: los que habían tenido el smartphone con ellos, mostraron una mayor agilidad mental y mejores niveles de concentración.