La alergia al polen es una de las más comunes en todo el mundo, problema acrecentado por la contaminación y la falta de lluvia. Afortunadamente podemos paliar sus síntomas en cierta medida siguiendo algunas pautas.
Evitar el ejercicio al aire libre, usar gafas de sol y atender a las indicaciones del médico son tres grandes claves para reducir las molestias derivadas de esta patología.
3Consejos para aliviar los síntomas

Como decíamos, primavera, verano y otoño son las estaciones preferidas por las plantas para la producción de polen. Es en estos períodos cuando los alérgicos deben tener especial cuidado para prevenir y tratar sus síntomas, procurando que este polvo “invisible” afecte lo mínimo a su vida diaria.
Por ello, si eres de los que sufren este problema, no te pierdas los consejos que exponemos a continuación.
- Nada de ejercicio al aire libre. Si bien los paseos moderados son aconsejables para todo el mundo, aquellas personas afectadas por los alérgenos medioambientales deben evitar actividades al aire libre que requieran esfuerzo y una respiración intensa. Por ejemplo, salir a correr puede ser contradictorio para ellos, especialmente si padecen asma.
- Evitar zonas con demasiada vegetación. Siguiendo esta misma línea, será mejor que no salgamos a “buscar problemas”. Los entornos rodeados de vegetación conllevan, evidentemente, la presencia de una mayor cantidad de polen en el ambiente. Por eso es mejor huir de ellos en caso de padecer alergia, sobre todo los días de viento.
- Usar gafas de sol. Como decíamos, la conjuntivitis es muy común en este caso. Por ello es tan importante proteger nuestros ojos con unas buenas gafas de sol que, además, nos ayudan a resguardarnos de los efectos perjudiciales de los rayos ultravioleta.
- Evitar el humo y el polvo. Estos dos elementos son grandes enemigos para la gente con alergia, ya que irritan aún más sus mucosas. Por ello, mejor buscar entornos limpios y sin presencia de humos.
- No secar la ropa al aire libre. El polen puede quedarse adherido a las prendas, con lo que meteríamos, por decirlo de alguna manera, “el enemigo en casa”.
- Dormir con las ventanas cerradas. Esto puede resultar especialmente molesto durante el verano, pero ayuda a prevenir los síntomas.
- Filtros limpios. Los filtros del aire acondicionado pueden acumular buenas cantidades de polen y esparcirlo por el espacio, por lo que es importante limpiarlos con frecuencia.